Lesiones Musculares

Lesiones Musculares

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¿Qué es el músculo? 

El músculo es el tejido del cuerpo humano que es capaz de producir movimiento, al contraerse y relajarse, a través de nuestras articulaciones. El tejido muscular está formado por células especializadas llamadas Miocitos. Hay dos tipos de musculatura; la lisa (que se contrae de manera involuntaria) y la musculatura estriada (que se contrae voluntariamente). La unidad estructural básica de la segunda es la fibra muscular estriada y dentro de ella se encuentran los filamentos de activa y miosina que son los que producen la contracción muscular. Igualmente existen dos tipos de fibra muscular; Tipo I, blanca o de contracción lenta y Tipo II, roja o de contracción rápida.

Estas fibras musculares están rodeadas de un tejido conjuntivo que se llama Endomisio que se caracteriza por estar bien inervado y vascularizado. Varias fibras musculares juntas formarían fascículos musculares rodeados por Perimisio y la unión de varios fascículos formaría el músculo que está rodeado a su vez por el Epimisio.

Las lesiones musculares son muy frecuentes sobretodo en el mundo del deporte, estando entre un 10 y un 50% del total de las lesiones dependiendo de la modalidad deportiva. En el caso del fútbol por ejemplo está en torno a un 30% del total de las lesiones, lo cual indica que tienen una gran incidencia.

Básicamente se caracterizan por presentar dolor más o menos intenso en el momento de producirse y en los días posteriores (casi siempre localizado a la palpación), equimosis y/o deformidad del contorno muscular y, en la mayoría de los casos, impotencia funcional o incapacidad para contraer ese músculo de forma voluntaria sin dolor. 

¿Cómo se clasifican las lesiones musculares? 

Según el mecanismo lesional, existen dos tipos clásicos de lesiones musculares: 

  • Directas o Extrínsecas: por contusiones o impactos directos de un agente externo sobre el músculo. 
  • Indirectas o Intrínsecas: por tracción o por una fuerza tensional externa que somete al músculo a cierta tensión que su estructura no es capaz de soportar. Suelen suceder en carreras, saltos, giros, aceleraciones o desaceleraciones, sprint, etc. 

Tanto unas como otras se clasifican en función del daño estructural que se produce, de la siguiente manera: 

  • Contractura muscular (DOMS): donde se produce una leve alteración estructural. Aunque hay una verdadera desestructuración de la arquitectura del músculo, no se considera una lesión en sí sino una adaptación a determinadas situaciones de estrés mecánico.
  • Micro – rotura fibrilar Grado I: existe una alteración de ciertas fibras musculares y poca lesión del tejido conectivo apreciables en pruebas complementarias.
  • Rotura fibrilar Grado II: hay mayor destrucción y alteración de fibras musculares así como de tejido conectivo. En este caso aparece hematoma más o menos considerable según el grupo muscular y la zona afectada.
  • Rotura fibrilar Grado III: rotura completa o desinserción del músculo por la que dicha estructura pierde por completo su funcionalidad. 

¿Cuáles son las principales causas de las lesiones musculares?

Desde el punto etiopatológico hay diversos factores que predisponen a padecer lesiones musculares, si bien es cierto que las causas no son nunca aisladas sino que son debidas a más de uno de dichos factores unido a determinados condicionantes externos: 

  • Fatiga muscular: cuando el ejercicio es muy intenso o de duración muy prolongada se producen ciertas alteraciones químicas en el músculo que hace que sea más susceptible de romperse.
  • Alteraciones del sueño y las horas de descanso: el alterar el sueño y la alimentación, así como los ritmos circadianos puede tener una relación directa con la fatiga y, estos a su vez con las lesiones musculares.
  • El tipo de entrenamiento o cambios incontrolados de los mismos: cuando se cambia la modalidad deportiva y / o el sistema de entrenamiento de forma brusca y sin una adaptación progresiva y controlada, nuestro sistema muscular y tendinoso se ve expuesto a determinados riesgos que pueden producir lesiones agudas o crónicas.
  • Cambio de las superficies de entrenamiento y calzado deportivo: el cambio continuo de estas superficies, si no está controlado por especialistas, puede ser perjudicial para el complejo músculo – tendinoso.
  • Bajo nivel de fuerza general: un bajo nivel de fuerza de determinados grupos musculares y una mala adaptación a determinados esfuerzos puede ser determinante para padecer algún tipo de patología muscular.
  • Alimentación insuficiente o no equilibrada: el no ingerir los alimentos necesarios para que la contracción muscular se lleve a cabo durante la actividad física o laboral prolongada puede ser también otra causa.
  • Factores medioambientales o condiciones meteorológicas adversas: lugares con mucho frío o calor y humedad que hacen que nos podamos deshidratar antes. 

¿Cuáles son los principales síntomas? 

  • Dolor: el dolor es característico desde el momento que se produce la lesión y durante los siguientes días dependiendo de la gravedad de la lesión.
  • Impotencia funcional o debilidad: en mayor o menor medida el paciente tiene incapacidad para llevar a cabo la acción propia del grupo muscular afecto.
  • Equímosis: cuando la lesión es de Grado II o mayor se aprecia casi siempre equimosis en la zona afecta o a nivel distal por efecto de la gravedad.
  • Signo del hachazo: en algunos casos, cuando la rotura es significativa, se puede apreciar a la palpación cierto hundimiento o falla. 

Posibles complicaciones

En algunas ocasiones y como consecuencia de una inadecuada evolución y / o tratamiento inicial, las lesiones musculares pueden traer algunas complicaciones a largo plazo: 

  • Fibrosis muscular: Se manifiesta por un constante dolor durante la contracción muscular y el estiramiento del músculo. Es una complicación de las lesiones musculares de grado I y II cuando el tratamiento inicial es insuficiente o ineficaz. Básicamente se produce porque el tejido de granulación, que debe crecer en las primeras dos semanas de evolución de la lesión, no es adecuado y, en vez de dicho tejido crece un tejido fibrótico y denso el cual impide el desarrollo del músculo y por consiguiente el normal funcionamiento del mismo.
  • Nódulo fibroso: es un hematoma enquistado en la zona original de ruptura, como consecuencia de una mala cicatrización por lo que crece tejido conjuntivo fibrótico en zonas donde no debería crecer.
  • Miositis calcificante: es la complicación más grave que se puede encontrar en una lesión muscular. El paciente presenta en estos casos un dolor constante a la contracción muscular debido a una importante contractura, unido a tumefacción de la zona y retracción de fibras.  

Diagnóstico de las lesiones musculares

El diagnóstico de la patología muscular se realiza básicamente a través de la historia clínica, el análisis del mecanismo lesional y la exploración física. Dentro de la exploración física el médico tendrá que prestar especial atención a diferentes aspectos mediante:

  • Palpación y observación: fijándose si hay o no equímosis o deformidades apreciables, así como palpando y localizando las zonas dolorosas que puedan existir y los aumentos o disminuciones de tono muscular que puedan considerarse patológicos.
  • Buscando el comportamiento del músculo al ser estirado: si hay o no dolor, en qué zona y si además se aprecia deformidad.
  • Viendo la respuesta del músculo al solicitar una contracción voluntaria: se debe analizar el comportamiento del músculo y la percepción de dolor del paciente tanto durante las contracciones isométricas como durante las dinámicas concéntricas y excéntricas.

Las pruebas complementarias como la RMN y la Ecografía muscular facilitan mucho el diagnóstico diferencial de la patología muscular y nos pueden orientar muy pronto de la gravedad de la lesión y del pronóstico. Si bien es cierto que muchos autores recomiendan esperar entre 24 – 48 horas para realizar alguna de estas pruebas para tener un conocimiento exacto del alcance de la lesión.

Tratamiento de las lesiones musculares 

El tratamiento de la patología muscular, partiendo de que es bastante diversa dependiendo de las estructuras anexas implicadas, suelen tener una secuencia bastante similar, independientemente del pronóstico y tiempo establecido de recuperación.

Fase inicial 1 -3 días

Es en esta primera fase donde la evidencia científica parece estar más de acuerdo y existe un consenso bastante claro de las pautas recomendadas de tratamiento. Se denomina por sus siglas en inglés, método RICE:

  • Rest: reposo
  • Ice: hielo
  • Compression: compresión
  • Elevation: elevación

El llevar a cabo estos primeros días el tratamiento adecuado hará que el hematoma sea menor y que haya menos riesgo de retracción muscular en las fases posteriores.

Segunda Fase (del 4-5 día hasta el alta médica)

Es en esta segunda fase y en las fases avanzadas donde más disparidad de criterios hay en cuanto al tratamiento adecuado que se ha de llevar a cabo en las lesiones musculares. Si bien la metodología tradicional nos recomienda tratamientos mediante medios físicos menos invasivos; en la actualidad son bastante comunes las guías de tratamiento en las que se incluyen metodologías y técnicas de tratamiento más invasivos y agresivos.

Sin embargo, el uso de terapia física para la recuperación en lesiones musculares ha sido siempre motivo de controversia y no hay evidencia científica o existe muy poca que demuestre que un método de recuperación es mejor que otro aunque sea utilizado en todas las partes del mundo.

Nosotros, hacemos las siguientes recomendaciones para una patología estándar muscular con un pronóstico de baja de unas 3-4 semanas:

De 4 a 7 días

  • Electroterapia analgésica y regenerativa de partes blandas a diario
  • Estiramientos pasivos sin dolor
  • Valoración y trabajo de ejercicios de estabilidad lumbo-pélvica
  • Inicio de ejercicios isométricos en posición de protección para el grupo muscular afecto
  • Terapia manual y masaje con efecto drenante y relajante
  • Pauta en el gimnasio para mantener el acondicionamiento físico general sin interferir sobre estructuras lesionadas
  • TERAPIA ACUÁTICA con protocolo específico llevado a cabo por personal sanitario especializado 

De 8 a 14 días

  • Electroterapia días alternos si mejora dolor y desaparece edema y hematoma
  • Seguir con la evolución de ejercicios isométricos en diferentes ángulos de flexo – extensión de las articulaciones implicadas y aumentando la resistencia, series y repeticiones.
  • Seguir pauta de ejercicios propioceptivos, estiramientos activos y ejercicios de estabilización lumbo-pélvica
  • Comenzar con trabajo aeróbico sin impacto como bicicleta y elíptica
  • Masaje y terapia manual descontracturante días alternos
  • Carrera continua en situaciones de ingravidez al final de este periodo
  • Seguir con protocolo de Terapia Acuática intensificando los ejercicios y orientándolos al trabajo próximo fuera del agua.
  • Hielo y compresión tras las sesiones de trabajo 

De 15 a 21 días

  • Terapia manual y masaje descontracturante profundo días alternos.
  • Inicio del trabajo de fuerza mediante método concéntrico en diferentes ángulos de flexión y extensión y diferentes velocidades de contracción
  • Inicio de trabajo aeróbico con impacto (carrera continua) en superficies adecuadas y con calzado apropiado
  • Al final de periodo iniciar habilidades específicas en campo o superficie semejante al deporte realizado. Coordinación, variedad de desplazamientos, cambios de dirección y ritmo a intensidad media
  • Seguir pauta de ejercicios propioceptivos, estiramientos activos y ejercicios de estabilización lumbo-pélvica
  • Inmersión en agua fría tras sesiones o hielo y compresión como en fase anterior
  • Es importante al final de esta fase realizar algún tipo de test objetivo que nos oriente realmente en el momento que estamos de la recuperación y cómo ha sido el plan de trabajo planificado. En nuestro centro hacemos básicamente test de fuerza comparando con miembro contralateral, test de salto en plataforma de fuerza y/o estudio biomecánico, así como control ecográfico evolutivo de la lesión  

De 22 a 30 días 

  • Seguir con el refuerzo combinado isométrico/concéntrico
  • Inicio del trabajo excéntrico en diferentes recorridos articulares y diferentes posiciones de la musculatura afecta
  • Incremento de la intensidad de la carrera continua a diferentes ritmos
  • Adaptación e introducción de todos los elementos coordinativos, técnicos y tácticos en circunstancias lo más reales posibles en relación al deporte practicado
  • Seguir con pauta de trabajo de fuerza, core y resistencia
  • COMENZAR REINCORPORACIÓN PROGRESIVA AL GRUPO O EQUIPO CORRESPONDIENTE
  • DESARROLLO DE LA FUERZA EN TODAS SUS VERTIENTES COMO ELEMENTO DE PREVENCIÓN. Es importante que un especialista en este campo (Fisioterapeuta o Preparador Físico que se dedique a la recuperación deportiva) oriente, planifique y revise el plan de trabajo a seguir para evitar posibles futuras recidivas.
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